sábado, 29 de marzo de 2014

Extractos del diario de un Montañero - Cotiella (2.912 m.)


  Ascensión llevada a cabo el 5 de abril de 2008






.
A menudo, es bien cierto eso de que “a la tercera va la vencida”. Tras un par de polémicos y dolorosos aplazamientos (siempre por alto riesgo de aludes) acontecidos en el transcurso de los últimos años, el CULMEN ha conseguido al fin hincarle el diente a esta esquiva montaña de 2.912 metros, y es que la paciencia es una virtud que todo montañero debe llevar bien a mano: esperar el momento adecuado y lanzarse a por la aventura con determinación de vencedor pero, eso sí, siempre contando con unas mínimas garantías de seguridad.

Este “finde” al menos tenemos un buen pronóstico meteorológico y el cambio de hora de la primavera que nos asegura un mayor margen de luz diurna en caso de que la cosa se alargue más de lo previsto.


Viernes 04/04/08.- Como viene siendo habitual, salimos de los Madriles a las horas más dispares: unos hacia las 15:00, otros sobre las 17:00 y los más “pillados” por horarios laborales intempestivos, a eso de las 20:00 h.

Nuestro objetivo inmediato es llegar al albergue de El Run a lo largo de la noche, pernoctar allí y madrugar el sábado para aproximarnos a Barbaruens, desde donde  iniciaremos el ascenso hasta el circo de Armeña, un paraje poco transitado en comparación con el resto de los valles y picos cercanos en esta zona de los Pirineos.

Sábado 05/04/08 /06:00 h. Desayuno. Hacemos recuento y comprobamos con satisfacción que estamos todos, los más tempraneros y los rezagados (que iniciarán la actividad en desventaja con menos horas de sueño). Sin perder tiempo, subimos a los coches y enfilamos la carretera hacia Seira, atravesando el Congosto del Ventamillo, ese desfiladero, cuyas curvas, estrecheces y paredones fueron engendrados entre  la Naturaleza y  el MOPU con el lúdico propósito de ponérselos de corbata a los conductores más timoratos.

Y henos aquí que llegamos a Seira, nos hundimos en un valle hacia la derecha, y tras ocho kilómetros de sinuosa carretera arribamos a un pueblecito encaramado sobre un altozano. Se trata de Barbaruens (curioso nombre ¿no?).       

07:42.- Barbaruens: Preparativos del porteo, es decir,  montaje de “mochilones”, y nos ponemos a andar hacia el Circo de Armeña con el propósito de alcanzar el refugio (1.992 m.)

Como no disponemos de vehículos todo terreno, saldremos desde el mismo centro del pueblo en lugar de empezar a andar en un punto más alto del trazado de la pista forestal que nos ahorraría unos 50 minutos de caminata.

El comienzo es de lo más “heavy” pues, así en frío, tomamos la cuesta arriba caminando sobre una empinada lastra calcárea que parece no acabarse nunca. Poco a poco el reducido núcleo urbano de Barbaruens se va empequeñeciendo conforme ganamos altura.

Al final de la lastra llegamos a la pista que une el valle del Ésera con Plan. La seguimos durante un buen rato y luego la abandonamos enfilando las cumbres que se adivinan sobre la masa de pino y boj,  delatando la ubicación del circo de Armeña.  Estas cumbres alternan contornos agrestes con largas aristas veteadas aún por la nieve caída hace una semana. El cielo, intensamente azul, nos augura, al menos, una primera etapa tranquila, climatológicamente hablando.
8:23.- La caminata transcurre ya por un sendero colgado, a menudo cubierto por amplios lanchones de nieve que, inclinados sobre el barranco, se convierten en trampolines de esquí nórdico por los que nos deslizaríamos para despegar sobre el cortado a pico, volando sin esquís y con unas mochilas enormes a la chepa. El solo paso de la escena por nuestra imaginación hace que nos detengamos y nos calcemos los crampones.


10:10.- El trámite se liquida sin incidentes y continuamos el ascenso bajo la maraña boscosa, hacia el alto collado desde el cual se vislumbra el ibón de Armeña, antesala del circo sobre el cual nos espera la solitaria figura del refugio.

Pasamos a la otra vertiente del collado descendiendo por una pendiente de nieve que fondea en un llano sobre el cual se adivina el ibón de Armeña, alargado y escondido bajo una delgada capa de hielo.
10:49.- Apenas media hora nos ha llevado alcanzar el pequeño y solitario refugio que esperamos nos cobije la próxima noche. Ahora toca ubicarnos dentro del recinto, separar lo indispensable para un ataque a cumbre y salir hacia nuestro objetivo principal: El Cotiella.


11:35.-   Doce llegaron y salen 10.- Álvaro, todavía recuperándose de una lesión de rodilla, y Luz, se quedan en el refugio. Los demás nos internamos al fin en el impresionante circo que cierra hacia el SW con la barrera del macizo cuyo punto más alto pretendemos conquistar.
          

Tras remontar el primer centenar de metros, ya vemos claramente al coloso al que nos enfrentamos. Sin ser un “tresmil” aparenta tener entidad más que sobrada y, como comprobaremos más tarde, más dificultad técnica que cualquiera de las “normales” de los tres gigantes que tenemos más próximos en la zona: Aneto, Posets o Perdiguero.
 
14:00-14:28.- Loma tras loma. Vaguada tras vaguada, vamos acumulando desniveles hasta que nos vemos cercanos a la cara Este del pico y remontamos hacia los corredores que desembocan en el collado que nos sitúa en la arista, a trescientos metros  por debajo de la cumbre.     
    


La vista desde el Collado supera nuestras expectativas. Todo parece haber adquirido unas dimensiones sobrecogedoras. El Cotielleta, pico anexo a la gran cumbre sobre la que tenemos puesto nuestro empeño, se alza cercana ante nuestros ojos, como una aguja de fantásticos contornos y llena de magia y misterio. Una vez más nos encontramos ante una montaña de cuento. 
    
Uno a uno, vamos alcanzando la Colladeta. Ahora toca decidir por dónde atacaremos la cima. Hacia el Norte, la arista desemboca en un collado más alto que enseguida queda abruptamente interrumpido por las estrechas canales que acceden a la cumbre del Cotiella.  Se estudia descender por la vertiente opuesta de la Colladeta y bordear a media ladera el circo que forma la loma  SW del  macizo, pero la empresa se nos antoja larga y penosa. A pesar de que aún disponemos de muchas horas de luz, hay que pensar en el regreso y sobre todo en el descenso de este último tramo.

Se determina seguir la arista. El acceso al collado superior se inicia con una pedrera de cascajo menudo que aconseja despojarnos de los crampones. Tras un centenar de metros llegamos a un nevero que se descuelga del collado superior. Volvemos a calzarnos los crampones y nos reunimos sobre la suave depresión que media entre la arista que parte desde la Colladeta y las canales que conducen a la cima. Allí empiezan las deliberaciones sobre cómo y por dónde atacar la cumbre. Las estrechas canales son empinadas y desembocan en cornisas de nieve bastante pronunciadas. Rodeamos a la izquierda un espolón rocoso y nos vamos internando en una primera canal que parece conducir hacia un punto en que la cornisa es prácticamente inexistente.


Tras esa primera canal, que va derivando hacia la derecha, elegimos otra que enfila directamente hacia lo que suponemos es la loma final hacia la cumbre. La pendiente se acentúa a cada metro que ganamos. Durante los cincuenta últimos, la inclinación se aproxima a los 80 grados pero, felizmente, acaba desembocando en una suave loma libre de cornisas. Los primeros en llegar construyen una seta de nieve en torno a la cual cuelgan una cuerda de randonnée para que los que vienen detrás progresen con algo más de seguridad.           

15:59.- Al fin la Cumbre.- Cuando se alcanza una cima, siempre hay un motivo de exultación y euforia. En el caso del Cotiella, esta reacción se triplica en intensidad, puesto que las reiteradas suspensiones sufridas le han ido acumulando “ganas” a este objetivo. Además, la climatología que acompaña y la asombrosa perspectiva de que disfrutamos sobre la total extensión de los Pirineos, nos motiva todavía más. Abrazos, sonrisas y todo tipo de exclamaciones se dejan escuchar en la atmósfera que envuelve la amplísima cima que tanto trabajo nos ha costado conseguir. 

Luego vienen las fotos, los vídeos y los planes para el regreso. Santi y Yago aprovecharán la seta de nieve para rapelar las canales de acceso. Los ocho restantes descenderemos por el sur para tomar la media ladera de la vertiente SW. regresar  a la Colladeta.
 
La foto de Cumbre. Los 10 en el Cotiella (2.912 m.)

16:45.- Iniciamos un rápido descenso hacia el Sur para alcanzar una llanura que se abre entre la cumbre y una prominencia contigua. La idea es pasar hacia la ladera sur-occidental del Cotiella y, perdiendo un mínimo de altura, cruzar hacia las inmediaciones de la Colladeta. En un principio vemos imposible acortar hacia el acceso deseado a causa de las viseras de nieve que se han formado en las aristas, esta circunstancia nos obliga a  avanzar un poco más hasta un espolón descendente desde el cual, ya sin el obstáculo de las peligrosas cornisas, podemos descender hacia la ladera y rodear el circo de izquierda a derecha.

Encabezados por Pepe Prieto, vamos recorriendo la fuerte pendiente de nieve hasta que largos canchales de piedra menuda se nos alternan al paso. La presencia alternativa de nuevos neveros nos disuade de andar quitándonos los crampones y a menudo caminamos escuchando el rechinar de las puntas de nuestro calzado al pisar los cantos más voluminosos.

17:52.- De regreso en la Colladeta, Santi y Yago ya descienden por la vertiente de Armeña. Han construido una nueva seta de nieve dejando una cuerda para el descenso. Deprisa y corriendo (el viento ya empieza a “cortar”) damos cuenta de algún alimento y descendemos apenas sin detenernos hasta el refugio. Jesús (Chuso) Prieto, que subió hasta la base de la Colladeta sobre sus esquís de travesía, se adelanta y pronto desaparece tras las múltiples lomas que se pierden hacia el inicio del valle.

Entre las 20:14 y las 20:45, aún con claridad, vamos llegando el resto al refugio donde nos esperan Luz y Álvaro, acompañados de Jesús, Yago y Santi.        

Dejamos transcurrir la tarde, y ya con un cielo absolutamente plagado de estrellas, nos sentamos a cenar en el interior del refugio al calor de la chimenea. Luego sin tardar demasiado nos vamos al saco a reponernos con unas cuantas horitas de sueño. Desde que partimos esta mañana desde Barabaruens, apenas hemos parado en casi 13 horas.
Por la mañana  no habrá despertadores sonando y podremos levantarnos a discreción.

 

Domingo 06/04/08 /08:15 h Esta es más o menos la hora en la que nos empezamos a desperezar. La noche ha sido tranquila, sin demasiados ronquidos y ahora toca desayunar y recomponer el equipaje. Pretendemos estar de vuelta en el valle a la hora del aperitivo.        

9:47.- Abandonamos el valle de Armeña y su refugio. Regresamos sobre nuestras propias huellas, grabadas desde la mañana anterior sobre la nieve, y a las 10:14 empezamos a dejarnos ver por el collado que domina el ibón de Armeña.

Descendemos sin apenas pausa y los primeros llegan a Barbaruens a la 11:49
Serán ya cerca de las 13:00 cuando aparece el último del grupo. Ya entonces, sin mayor dilación nos subimos en los coches y terminamos la actividad como debe ser en esas ocasiones en las que se ven los objetivos cumplidos: con una buena comida “en familia”, esta vez en el Hotel Pirineos de Castejón de Sos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario